“La práctica del deporte es un derecho humano. Cada persona debe tener la oportunidad de practicar el deporte sin ningún tipo de discriminación… La discriminación de un país o una persona por razones de raza, religión, política o género se opone al espíritu olímpico.”

Comité Olímpico Internacional.

 

En medio del debate sobre el tenis femenino queremos abrir una nueva perspectiva, dar un paso adelante y salir a la pista.

Nuestro deseo de transformación no es sólo hacia el tenis femenino, queremos apoyar radicalmente a todo el deporte que muestre diversidad en un espectáculo tan valioso como el resto de los deportes masculinos.

La diversidad en el deporte muestra historias diferentes, valores de superación más sorprendentes, es energía, es calidad y cantidad y también es juego de primera categoría.

Según la FDM, a pesar de que, aproximadamente, un 40% de los practicantes de deportes y actividades físicas son mujeres, sólo entre un 6% y 8% de la cobertura de los medios de comunicación deportivos se dedican a sus mujeres atletas. Increíble, verdad?

Es decir, cada vez que encendemos la radio o la televisión, pagamos una entrada e incluso comentamos un partido, debemos preguntarnos si nuestra mirada es sólo hacia los deportes masculinos hegemónicos que se defienden y revuelven con uñas y dientes en su propio establishment.

En los deportes paraolímpicos, el juego sucio es similar a los deportes femeninos, no se cubren igual porque ¨no son negocio” , los llaman minoritarios, es entonces cuando nadie los ve y casi nadie los sigue , por lo tanto hay menos anunciantes y patrocinadores. ¿Qué tal si empezamos a cubrirlos?

Rafa Nadal justifica que las mujeres ganen menos, está de acuerdo, y para argumentar sus desafortunadas declaraciones, pone de ejemplo la excepción en el único sector profesional (o al menos, de los pocos) donde las mujeres ganan más que los hombres: el de la moda, un sector bastante más irregular de lo que parece, que además está ligado al atributo físico de la belleza. Nada que ver con valores como inteligencia, estrategia o esfuerzo, ¿es casualidad?. No, es sexista y discriminatorio. Tampoco estamos de acuerdo en que las modelos cobren más, y mucho menos lo usamos de excusa.

Cuando el trabajo es el mismo y los resultados igual de competentes, ¿qué importa quién lo ejecute?

Los Nadales nos suelen sorprender con declaraciones de lo más misóginas, la misoginia no es sólo odio a las mujeres es también considerarlas menos capaces de lo que son. Gracias Rafa, por no evolucionar, por no ser un ejemplo, nosotras no vamos a volver a verte ni a apoyarte, que seas buen deportista no te convierte en un orador inteligente, y mucho menos en una persona justa.

Ya no nos creemos los cuentos del deporte masculino como el universal y grandilocuente. Hoy queremos jugar un partido muy importante, no es un partido individual, es un partido donde jugamos todas.

En un lado de la pista juegan las tenistas que han luchado y luchan defendiendo sus derechos, desde Althea Gibson a Serena Williams, pasando por Billie Jean King o Judy Murray.

En el otro lado de la pista juegan las preguntas y comentarios sexistas, la falta de promoción del tenis femenino, el desinterés de las marcas por las jugadoras, la desigual cuota de pantalla de los torneos en televisión y, en definitiva, la sentencia que condena al 50% de este deporte a generar menos y recibir menos.

Un círculo vicioso inquebrantable que se sostiene sobre la gruesa capa de intereses económicos que cubre al tenis y que convierte a los y las tenistas en meros productos a los que exprimir para obtener el máximo beneficio.

Y no es sólo un tema salarial, y no nos importa que haya deportes donde haya más discriminación que en el tenis, no buscamos consuelos ni palmaditas en la espalada. Se trata de un tema de justicia social universal, ampliable al deporte y a la mayoría de sectores económicos a lo largo de todo el planeta. Y de un abuso de poder que, como muy bien apunta Billie Jean King recientemente tras las polémicas en la final femenina del US Open, no nos permite expresarnos ante las injusticias.

No en vano los objetivos de las Naciones Unidas de la agenda 2030 para el desarrollo sostenible, señala a la desigualdad de género como una lacra mundial.

El JUST DO IT de Nike, el IMPOSSIBLE IS NOTHING de Adidas o el TENNIS RUNS IN OUR BLOOD de Babolat, son eslóganes que apelan a los valores del deporte, sin diferencias entre hombres y mujeres y otras diversidades, porque el deporte no tiene género ni etiquetas.

Sin un verdadero cambio y una responsabilidad social por parte de quienes mantienen este deporte, el tenis seguirá estando dominado por hombres con intolerancia a la diversidad.

El tenis, en esencia, es deporte, y si es capaz de generar ese interés en el tenis masculino, también lo es en el tenis femenino, porque es estrategia, esfuerzo, potencia y espectáculo, y lo han demostrado muchas jugadoras en la pista.

Utilizando un término tenístico, las tenistas van buscando “winners” en la lucha por sus derechos. El winner persigue abrir un ángulo o desplazar al contrario tanto que no pueda llegar a la pelota. Y en la lucha por los derechos de las mujeres, esos winners nos permiten abrir nuevos ángulos, nuevas perspectivas y dar pasos hacia la igualdad.

 

Comparte este vídeo con el hastag #WinnersForEquality y unámonos para generar nuevos winners y alzarnos con la victoria en este partido.

Althea Gibson, primera tenista afroamericana en ganar un Grand Slam