UN MALTRATADOR NUNCA ES UN BUEN PADRE

Un experimento social para descubrir cómo la violencia de género amenaza la vida de lxs menores y es silenciada por las instituciones

Iniciamos un viaje a través de la infancia para probar que un maltratador NUNCA puede ser un buen padre. Descubrimos qué sienten los niños y niñas obligados a vivir con progenitores violentos, nos ponemos en su piel para entender cómo viven su cotidianidad y denunciar la falta de contundencia de las instituciones.

Una infancia, distintas suertes

Patricia Fernández, Sara Moros, Jaime Monreal, Daniela Izquierdo, Naomi Fernández y Montserrat Arjona se sientan delante de nuestras cámaras para hablar de sus recuerdos de la niñez. Unas más alegres y otras menos, pero al fin y al cabo todas infancias, o eso creen los protagonistas. Su sorpresa les llegará al descubrir que una de ellas más que infancia fue un infierno.

El testimonio desgarrador de una niña condenada a vivir con un padre maltratador nos permite empatizar con lxs menores que, obligadxs por las instituciones, viven con el temor de volver a casa.

La banda sonora de Ana Tijoux, una vez más nos acompaña en nuestra lucha diaria hacia la transformación social.

Pero, ¿qué opinan los profesionales?

Dentro de la campaña Quien maltrata no cuida tuvimos la oportunidad de organizar un debate especializado con una mesa de expertxs en materia de género. Les preguntamos por sus puntos de vista sobre la situación que viven estos niños y niñas, cuál es o debería ser la actuación de los profesionales y cómo responde la sociedad ante este problema.

La respuesta fue unánime: ningún menor puede ser obligado a vivir con un padre violento porque quien maltrata no está capacitado para ejercer los cuidados. Además, los cinco coincidieron en que la implicación de la sociedad es fundamental para acabar con esta lacra que supone la violencia de género.

Por su parte, Patricia Fernández, presidenta de Avanza sin Miedo, denunciaba que aunque las leyes avanzan, la realidad es bien distinta y sigue habiendo menores en regímenes de visita con padres violentos. 

Teresa Peramato, fiscal adscrita a la Fiscalía General del Estado, aprovechaba para hacer un llamamiento al entorno de las víctimas y a sociedad en general para que den la voz de alarma cuando encuentren indicios de violencia de género.

Por su parte Cristina Mateos, doctora especialista en violencia de género, incidía en que la intervención de los profesionales en estos casos debe ser integral y en que el foco debe ponerse sobre los agresores.

Juan Pedro Caravaca Torres, suboficial de policía adscrito al Grupo Luna, lo dejó claro “nadie puede ser obligado a vivir con su verdugo”. Torres recordaba que según la OMS, en cualquier caso de violencia de género el o la menor implicada también es considerada víctima y que, por lo tanto, debe ser escuchada y atendida al mismo nivel que la madre.

Finalmente, Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, afirmaba contundentemente que ante la violencia no debe haber concesiones y que “es responsabilidad de toda la sociedad poner fin al terrorismo de género”.

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QUIEN MALTRATA NO CUIDA

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