QUIEN MALTRATA NO CUIDA

NOS PONEMOS EN LA PIEL DE LOS MENORES OBLIGADOS A VIVIR CON PADRES VIOLENTOS PARA DENUNCIAR QUE UN MALTRATADOR NO PUEDE SER UN BUEN PADRE

La campaña Quien maltrata no cuida pone de manifiesto la doble violencia, de género e institucional, a la que se ven sometidos cientos de menores en nuestro país. La falta de contundencia en las leyes y herramientas como el falso Síndrome de Alienación Parental (SAP) convierten la vida de estos niños y niñas en una tortura.

La vida es eso que pasa mientras esperamos la implementación de gran parte de las medidas aprobadas en el pacto de Estado contra la Violencia de Género. Afortunadamente somos muchas las personas y organizaciones activistas que decidimos no esperar de brazos cruzados.

Entre las 213 medidas aprobadas cuya aplicación esperamos como agua de “marzo”, nosotras, esta vez, ponemos el foco en las que tienen que ver con la infancia.

En Volando Vengo Transformación social asumimos que quien maltrata no cuida, por eso un maltratador no puede ser un buen padre.

Cuarenta organizaciones feministas piden a la Generalitat valenciana respaldo en su oposición a la custodia compartida impuesta. Fuente: Agenda Feminista.

Los motivos

El hecho de ser el progenitor no debería otorgarle el derecho a la custodia por encima de todo, sino la responsabilidad de ofrecerle un espacio seguro de crecimiento y desarrollo, algo para lo que una persona violenta e inestable no está capacitada.

¡ojo! Es necesario recalcar que el foco del debate no está en la custodia compartida de padres y madres que deciden asumir una separación o divorcio con sus parejas de manera estable. Damos por hecho que en estos casos ambos progenitores siguen proporcionando bienestar a los menores, por lo tanto no hablamos en ningún caso de privar la patria potestad a estos padres. El debate reside en que la ley no debería otorgar la custodia de un menor a una persona violenta, porque, reiteremos, la custodia se define como la responsabilidad sobre la educación y el bienestar. Un maltratador jamás podrá cumplir estos requisitos ni ser un buen educador.

Además, entendemos que compartir una custodia, es decir, la vida de un menor, significa repartirla y, para ello, como en cualquier reparto, debe existir una negociación. En los casos de violencia, esto no es posible. Al existir una grave situación de desigualdad de una parte con respecto a la otra, la negociación es nula, por lo tanto este reparto equilibrado es imposible.

Quien maltrata no cuida

Por todo esto, Las Volando nos hemos propuesto avivar el debate que gira en torno a la custodia compartida en casos de violencia de género desde una perspectiva feminista, crítica y, sobre todo, desde el punto de vista de los menores y su voces, las más injustamente acalladas.

Los datos

Los motivos que hacen necesaria esta campaña son, cuanto menos, alarmantes. Tomad asiento y respirad profundo si vais a seguir leyendo:

1. En 2014 España fue condenada por la ONU por negligencia en materia de violencia de género. El motivo, actuar de manera diligente en la protección de una mujer superviviente de violencia de género y de su hija, Andrea, de 7 años.

Andrea fue asesinada en 2003 por su propio padre maltratador. Un juez posibilitó que, aún acumulando 48 denuncias interpuestas por su mujer y madre de la niña, el asesino se encontrara con su hija a solas.

2. Desde entonces 84 menores más han sido asesinados según la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas (FAMSD), 103 si nos remontamos a 1999.

Lo atroz de estos datos se intensifica al comprobar la discordancia que existe con respecto a las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad. Según esta institución, 24 han sido los menores asesinados desde 2013, año en que hace público su primer registro. Lo que demuestra la falta de unanimidad de criterios entre organizaciones expertas e instituciones públicas y el escaso control de la situación de estos niños y niñas por parte del Estado. Pero sigamos.

3. Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2011, 840.000 niños y niñas en nuestro país viven en hogares donde el padre ejerce violencia de género. Lo que supone un 10% de nuestra infancia. Cuatro años después, la misma Macroencuesta revela que el 64% de estos menores sufren violencia de forma directa.

Datos al margen, la OMS considera la violencia de género como maltrato infantil directo, por lo que las cuentas son sencillas.

4. Respecto al falso Síndrome de Alienación Parental (SAP), herramienta utilizada de manera encubierta a favor de la custodia compartida en caso de violencia de género, se debe aclarar que está oficialmente invalidado como patología por el Observatorio de Violencia Doméstica y de Género; además, ni la Asociación de Psiquiatría de Estados Unidos, ni la Asociación Española de Neuropsiquiatría, ni la Organización Mundial de la Salud le conceden validez científica.

Tanto este falso síndrome, como los Puntos de Encuentro Familiar, las visitas vigiladas y no vigiladas en casos de violencia de género son herramientas de sometimiento y perpetuación de la violencia. Aún con esto, el Tribunal Supremo, que limitó la custodia a maltratadores en 2016, permite actualmente el régimen de visitas vigiladas, lo que supone un régimen de tortura para los menores.

Las consecuencias

Con estos datos sobre la mesa, deberíamos plantearnos las consecuencias que tendrá esta doble violencia (de género e institucional) a la que estas personas, que un día serán adultas, se ven expuestas.

Durante la niñez…

Pues bien, Las víctimas invisibles de la violencia de género, estudio realizado por el Ministerio de Igualdad en 2012, señala que, ya en edades tempranas, estos menores sufren problemas de ansiedad y conducta, depresión y somatizaciones, entre otros.

En la adolescencia…

Para Cruz Roja, la violencia de género en menores deja secuelas como dificultad de aprendizaje, habilidades sociales escasas y bajo rendimiento escolar. Además de adopción de comportamientos de sumisión o violencia con sus compañeros y compañeras que pueden derivar en conductas agresivas hacia las madres y mayor tolerancia al maltrato contra las mujeres, en el caso de los chicos; o en embarazos prematuros en busca de reconocimiento o establecimiento de relaciones de pareja en las que sufren maltrato, en el caso de las chicas.

En la edad adulta…

Finalmente, para la OMS algunos de los problemas que se manifiestan en adultos son conductuales, físicos y mentales, tales como: actos de violencia (como víctimas o perpetradores), depresión o consumo indebido de alcohol y drogas.

Cómo sumarse a la campaña

Si después de este trago estáis pensando en acompañarnos en la tarea de visibilizar estas situaciones y queréis ayudarnos a sacar el debate a la opinión pública para concienciar a la sociedad de que quien maltrata no cuida y de que un maltratador no puede ser un buen padre, podéis hacerlo de muchas maneras:

Generad debate
Podéis hacerlo compartiendo este post en vuestras redes con el hashtag #custodiacompartida o hablándolo con el máximo número de personas.

Poneos en la piel de estos menores supervivientes y visibilizad su situación
Recomendad la peli Custodia Compartida u otras que traten esta situación de manera crítica y responsable. 

Si os apetece informaros y escuchar diferentes puntos de vista de personas expertas que tratan en su día a día con estos casos, podéis uniros al debate plural con perspectiva de género que estamos organizando para el próximo jueves 19 de abril a las 20:30h en los cines GOLEM y comprar la entrada para asistir.

Haced presión
Compartid en vídeo Quien maltrata no cuida, el tráiler de la película Custodia Compartida, sugerid en vuestro entorno… Todo lo que se os ocurra, cualquier esfuerzo es poco.

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Custodia Compartida

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