El 15 de julio nos preguntamos sobre el deseo de las mujeres en un encuentro participativo donde trabajamos la propuesta de valor de Confessional Room

Julio en Madrid. Calor, agotamiento y ganas de vacaciones. No parecía un buen momento para organizar una jornada de trabajo y mucho menos para conseguir que gente voluntaria quisiese participar.

Pero, lo tenemos que admitir, teníamos una buena excusa, la mejor. El marco de acción sería Confessional Room, la mayor investigación sobre la sexualidad de las mujeres en el mundo.

Desde el 2008, año en que lanzamos este proyecto, también habíamos conseguido entusiasmar a mucha gente con la magia y el poder transformador del Confesionario. Así que nos lanzamos y convocamos a thinkers y doers, especialistas en service design, sociología, feminismo, sexualidad, marketing, etc. para mirarse a los ojos e involucrarse en la lucha por la igualdad de género desde el placer.

La Nave Nodriza nos abrió sus puertas y se convirtió en el espacio idóneo para acoger esta sesión donde nos juntamos más de 30 personas decididas a dar un paso más por la viabilidad de Confessional Room.

Nos aliamos con Almudena Ferrer, consultora de innovación y especialista en sexualidad, quien ejerció de maestra de ceremonias y diseñó con el equipo de Volando Vengo la sesión.

Durante el workshop trabajamos por grupos en torno a la gran pregunta: “¿Cómo podemos hacer consciente el deseo de las mujeres?”. Utilizamos técnicas de Design Thinking para buscar artefactos viables, transculturales, transmedia, interseccionales y feministas que diesen una respuesta.